Qué no hacer con la página de Facebook de tu empresa en 2019

por ahpues
0 comentario

Bueno, pues ya está. Has dado el paso y en unos días vas a levantar la persiana de tu peluquería, o vas a poner en marcha tu e-commerce. El proyecto en el que llevas tanto tiempo trabajando, y en el que has mimado cada detalle para que todo salga perfecto, que luego la realidad siempre nos pone en nuestro sitio. 

En muchas ocasiones, es en ese momento de última hora cuando el el/la emprendedor/a se lo plantea: ¡anda, si todavía no estoy en Facebook! Y claro, como hoy en día es rara la empresa que no tiene presencia en la red de Zuckerberg, parece muy urgente “estar”. Pero ¿en tu vida profesional te conformas con “estar” o crees que se espera algo más de ti? Veamos algunos fallos comunes que se repiten en las empresas, dejando de lado uno de los más obvios entre los no iniciados de las redes: crear un perfil personal en lugar de una fanpage, práctica tan desautorizada y castigada por Facebook como extendida a pesar de esos pesares.

Dar la mínima información posible sobre tu negocio

En el momento de crear y configurar tu página, procura ser coherente con el resto de canales de comunicación, tanto offline como online: recuerda incluir la web, la dirección postal, el correo electrónico, la descripción de la empresa y en el nombre de la página, tu marca, obviamente. El internauta podrá escudriñar hasta donde le parezca bien, y la mayor parte de las veces no lo hará, pero la impresión es muy negativa. El equivalente físico es dejar pasar a un cliente al almacén de tu tienda y encontrarse todo revuelto, desordenado y necesitado de unas cuantas horas de trabajo.

Abusar de la autopromo: “tú di cosas”

Todos hemos tenido ese amig@ peñazo que te cita constantemente para convertir vuestros cafés compartidos en largas peroratas sobre sí mism@ y sus circunstancias, deteniéndose especialmente en los detalles que menos te interesan. Si huyes de él/ella como de la peste, ¿qué no harás con esa página de Facebook en la que constantemente están haciendo autopromoción sin aportarte nada que consideres valioso? Recuerda apoyarte en contenidos ajenos que puedan resultar de interés para tu público, es un truco que permitirá a tu marca ser bien percibida a bajo coste.

Publicar cuando te venga bien

La cara virtual de la empresa es, insistamos una vez más, tan importante como la física (cuando esta existe, claro: cuando hablamos de un e-commerce, por ejemplo, aún más). Es importante mantener una proactividad de la comunicación, plasmada en una correcta planificación de los contenidos que publiquemos, de manera que resulten útiles y atractivos para nuestro público. Márcate unos objetivos mínimos y pon los medios para mantener estable un ritmo de publicación, que a la vista de los resultados -interacción, mensajes, conversiones…- podrá ser revisado periódicamente para adaptarse más a tu cliente potencial.

Pensar sólo en una dirección

La comunicación en redes sociales es bidireccional: permite a las marcas llegar a sus clientes a través de un canal en el que ellos/ellas están acostumbrad@s a interactuar, y permite al cliente tratar de tú a la marca, con todas las virtudes y potenciales riesgos que ello implica. Si vienes a jugar, debes conocer las reglas y asumirlas, porque no hacerlo puede tener costes para tu imagen. Así, por ejemplo, un buen consejo es fomentar la participación en tu fanpage, bien sea a través de concursos o creando contenidos que incentiven los comentarios, la participación, la interacción. Recuerda: cuanto más dialoguen con tu marca, mayor será el conocimiento y la implicación emocional con la misma.

Pensar que todo es gratis

Incluso en los inicios, cuando -como es habitual en muchos negocios- no dispones de grandes recursos, recuerda que el algoritmo de Facebook juega contra ti. La visibilidad en la red precisa de una inversión publicitaria que en muchos negocios locales puede ser mínima, pero absolutamente necesaria para abrirse paso y llegar al cliente potencial. La buena noticia es que la segmentación de la red te permite acercarte mucho a tu cliente-tipo (geográficamente, por renta, por nivel educativo, tipo de familia) y hacerlo por muy poco dinero. La menos buena es que para seguir captando su atención tendrás que currarte los contenidos -o buscar un buen profesional que lo haga por ti- y así consolidar tu marca en la red.

Puede que también te guste

Deja tu comentario